miércoles, 8 de julio de 2009

¿POR QUÉ SOY UN MASÓN?


En la última tenida de mi Logia, tuve la oportunidad de escuchar la primera plancha de un Aprendiz que de rigor, burila y expone ante sus hermanos las experiencias adquiridas por haber ingresado a la masonería a través de nuestra Logia.
Como Orador dentro del Cuadro de Dignidades, tengo a bien escuchar con detenimiento el trazado a fin de poder ofrecer a solicitud del Venerable Maestro un resumen de lo expresado, fue cuando puse atención a una frase del Aprendiz relatando el momento de reflexión cuando se encontraba en el Cuarto de Reflexiones y se hace la pregunta: … ¿por qué quiero ser masón?
Luego de relatar sus experiencias por la razón cuestionada, trajo a mí el recuerdo cuando me encontré una vez en el Cuarto de Reflexiones meditando el por qué había tomado la decisión de encontrarme en ese lugar (aunque a decir verdad, el lugar no me sorprendía tanto dada la familiaridad que tenía con él desde mi niñez), pero sí en mi consciente se mantenía la idea que al fin había llegado el momento deseado por mucho tiempo y que en ese momento estaba a punto de cumplirse lo que durante toda mi vida esperé.
Pero hoy trato de resolver el dilema, cuál es el móvil que me indujo ser masón, tal vez porque tenía a mi lado principalmente a mi padre, un caballero masón, un hombre humilde, trabajador, asiduo estudioso de masonería, hombre calmo, paciente, tolerante, virtuoso y todos los demás halagos que podría mencionar con respecto de él.
Para ser masón se requiere tener las cualidades de un hombre libre y de buenas costumbres, cuyo anhelo más ferviente es perfeccionarse por medio del ejercicio de las virtudes, buscando en todo momento la Luz Divina a fin de construir su propio templo espiritual.
En virtud de lo cual, es éste el motivo por el cual deseo ser masón, luego de abandonar mi vida profana para encontrar una nueva vida llena de Luz y Verdad que va a transformarla en bien de la sociedad, sobre todo, brindando amor y caridad a mis semejantes, mis Hermanos Masones y a quien sea necesario, además de escudriñar todos los misterios de la masonería que aún me faltan por descubrir, de la naturaleza, practicar el ejercicio de las virtudes, que en verdad es bastante difícil practicarlas por excelencia dado que el mundo profano muchas veces no lo permite, pero tratamos en lo posible de hacerlo. Lo más elemental es también aprender a dominar las pasiones como medio de poder alcanzar mi propia superación espiritual.
Otra de las virtudes que he encontrado es la práctica de la Tolerancia sin límite, la política y la religión son temas que están vedados tratarlos dentro de la Logias, por medio de la tolerancia estamos resueltos a vivir alejados de toda controversia sobre estos puntos.
De acuerdo a todas estas consideraciones, he llegado pues a la conclusión que deseo ser un Verdadero Masón por ser un hombre instruido, de buena conducta, que no permita que vibre en mi corazón ninguna pasión, amante de la justicia procurando siempre la verdad, que la honradez y mi conducta siempre sean un ejemplo para los que me rodean. Considerar mi hogar como un Templo y ser un ferviente y estudioso incansable de la doctrina, practicar la humildad y la caridad en todo momento.
Abominar el mal y estar siempre pronto para correr en defensa de la virtud, amparar, respetar y aprender de los viejos, así como también aconsejar a los jóvenes, sobretodo, perdonar a todos los que me ofenden, no injuriar a nadie, ser amable y servicial con todo el mundo para conquistar el afecto de todos, no envidiar nada, no criticar nada ni a nadie ni divulgar una opinión impropia sobre persona alguna, no encolerizarme ni ser sarcástico, no hablar acerca de otra persona lo que no me atrevería a decir en su presencia, evitar las bromas pesadas y de mal gusto, no pronunciar palabras indecentes, no contradecir jamás a una persona encolerizada, mucho menos burlarme de alguien, aprender a formar mis opiniones sin ligereza, buscar siempre lo bueno de las cosas y de los seres humanos y nunca lo malo, hacer siempre el bien por el bien mismo sin mirar a quién.
Con esto pareciera ser que describo al hombre perfecto, bueno, evidentemente que a eso aspiramos aunque no vamos a alcanzar nunca esa perfección, pero en toda la carrera de mi vida, que aún me queda, trataré de acercarme un poco más a esa perfección en la medida que se cumpla cada una de estas metas.
He aquí pues, algunos de las respuestas de por qué quiero ser masón, considero que es solo por medio de la masonería que puedo conseguirlo, dado que en la vida profana es imposible poder aplicar todas estas virtudes por sí mismo. Sin encontrar la verdad en la Luz de los Templos jamás podremos encontrarnos nosotros mismos.
Carlos A. Noya 14º

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