martes, 17 de noviembre de 2009

LOS DOS MOMENTOS DEL GABINETE DE REFLEXIONES

Por: Iván Herrera Michel
Hay en el proceso de la Iniciación Masónica un momento de soledad inesperada en un contorno imprevisto. Un espacio para la reflexión que a mí me llama mucho la atención por la entrega total y sin egoísmo a la que estimula al candidato.
Normalmente, esta situación se presenta en un recinto alejado de las miradas de los curiosos, sombrío, y de atmósfera fúnebre, que cuenta con una mesa, un banco y algo para escribir, en el que se hace permanecer un rato a la persona que va a ingresar a la Orden.
Esa estancia suele denominarse “Cuarto de Reflexiones”, “Gabinete de Reflexiones” o “Cámara de Reflexiones”, y la encontramos en los Rituales más difundidos en el mundo desde el Siglo XVII, cuando llegaron a la práctica Masónica de la mano de los alquimistas y los hermetistas, que determinaron su decorado.
La idea de la primera parte de la experiencia, es que la persona que ingrese en su interior viva un momento de meditación acerca de la frugalidad de la vida, o que tenga la sensación de estar, en palabras de José Asunción Silva, “entre lo sombrío de lo ignorado y de lo inmenso”.
Se pretende que en este primer momento el futuro Masón, despojado de sus metales y objetos de valor, cavile acerca de que su ser en sí mismo está unido a su propia conciencia.
Los emblemas funerarios y los símbolos de renacimiento que caracterizan al Gabinete de Reflexiones buscan recordar el final necesario de todas las cosas, la fragilidad de la vida humana y la intranscendencia de las ambiciones. De allí, puede surgir una persona resucitada a la vida del ser, después de la muerte de las apariencias.
En la soledad del Gabinete, el candidato se esfuerza espontáneamente en penetrar en lo que allí se encuentra, en deducir de que se trata todo aquello, y en tratar de comprender de antemano el objeto de la iniciación Masónica, que ordena a todos meditar sobre los problemas de la existencia humana, así como sobre la razón de esa existencia.
En un segundo momento temático de la estadía en el Cuarto de Reflexiones, el recipiendario debe contestar tres preguntas básicas sobre sus deberes para consigo mismo, con sus semejantes y con su patria, o sobre los compromisos que tiene con la humanidad, la familia y hacia sí mismo, y en algunos sectores de la Masonería, sobre sus deberes para con el Dios de su fe. Finalmente, redacta un testamento moral sobre lo que quisiera dejar de su paso por la tierra.
En mi opinión, es en esta última introspección en la que el candidato alcanza la cumbre de la invitación que hace el Gabinete de Reflexiones.
Alejado del mundo de las apariencias y de los símbolos de la vanidad, convocado a un careo con su propia finitud, el futuro Masón se esfuerza en construir, a partir de la percepción directa de su propio deber ser, un ser para otro.
Realmente, es fascinante este ejercicio Masónico de trascendencia reflexiva que se presenta en el marco de la Iniciación Masónica, así como las potencialidades que suelen desprenderse de la experiencia en una persona inclinada a la ampliación de su propia conciencia.
Afirmaba en una entrevista publicada en la revista FORUM, concedida el 21 de octubre de 2009, el abogado Bertrand Fondu, Gran Maestro (2008 – 2011) del Gran Oriente de Bélgica, una Obediencia con 175 años de antigüedad y 10.000 miembros repartidos en 109 Logias, que “la Iniciación es una magnífica experiencia. Única. A la medida de cada ser humano. Como una bella luz, o un hermoso poema, que tiene una parte de razón, de irracionalidad y de emoción”.
Y esto es algo que un Masón sabe apreciar muy bien.

Datos Masónicos del Propietario de esta plancha
Responsabilidades Actuales:Vice Presidente de CLIPSAS para el periodo 2007 – 2010. Gran Canciller de la Federación Colombiana de Logias Masónicas (Colombia), miembro del Gran Oriente de la Francmasonería Mixta Universal (Uruguay), de la Gran Logia Unida de Paraná (Brasil) y de la Gran Logia de Lengua Española para Canadá (Canadá). Ministro Plenipotenciario de Relaciones Exteriores de la Gran Logia de Lengua Española Para Canadá, en donde además es Director de la Revista impresa y virtual “Trazado Masónico”. Presidente fundador de la Liga Universal de Francmasones LUF – 1905 – Grupo Nacional Colombiano. Miembro Honorario de varias Logias, Grandes Logias y Supremos Consejos del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Miembro de número de varios centros de investigaciones Masónicas.

martes, 3 de noviembre de 2009

LAICOS DICEN QUE MASONES NO DEBEN RECIBIR COMUNIÓN

lunes, noviembre 02, 2009
El Consejo Nacional de Laicos difundió una reflexión que recuerda que “los fieles que se inscriben en asociaciones masónicas están en estado de pecado grave y no pueden recibir la santa comunión”.
El documento dice que viendo la creciente propagación de la masonería en la sociedad actual, la postura oficial de la Iglesia Católica expresada por la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe de fecha 26 de noviembre de 1983 es la siguiente:
Se ha cuestionado si ha habido algún cambio en la decisión de la Iglesia respecto a las asociaciones masónicas ya que el Código de Ley Canónica, a diferencia del anterior, no las menciona expresamente. Esta sagrada congregación está en posición de responder que esta circunstancia se debe al criterio editorial que se siguió también en el caso de otras asociaciones que tampoco se mencionaron en cuanto que están contenidas en categorías más amplias.
Resalta que el juicio negativo de la Iglesia sobre las asociaciones masónicas se mantiene sin cambios ya que sus principios siempre se han considerado irreconciliables con la doctrina de la Iglesia y por lo tanto se continúa prohibiendo ser miembro de ellas. “Los fieles que se inscriben en asociaciones masónicas están en estado de pecado grave y no pueden recibir la Santa Comunión. No está en la competencia de las autoridades eclesiales locales el impartir un juicio sobre la naturaleza de las asociaciones masónicas que implicase una derogación de lo que se ha decidido arriba, y esto en línea con la declaración de esta sagrada congregación promulgada el 17 de febrero de 1981 (1).
Varios pontífices han escrito documentos condenando a la masonería como: Clemente XII, Benedicto XIV, Pio VII, León XII, Pio VIII, Gregorio XVI, Pio IX, León XIII, este último ha dado la reflexión más amplia sobre la masonería en su encíclica Humanum Genus. Afirma que como Laicos comprometidos deben advertir a los hermanos que hoy día se han involucrado en las logias masónicas, atraídos por su poderosa red de contactos e influencias, que la justicia divina tarda, a veces, pero siempre llega. “La Iglesia con estas advertencias expresa su amor, queriendo rescatar a sus hijos de la mentira hacia la verdad. La verdad siempre sale a la luz, por eso estamos seguros que el secretismo que maneja muy bien la masonería tendrá que ser conocido por todo ciudadano que ama a Dios y a su patria”, culmina el documento.
Fuente: Diario Digital ABC
Publicado por Hiram Abiff

viernes, 23 de octubre de 2009

LA CÁMARA DE REFLEXIONES

La Cámara de Reflexiones es el lugar, generalmente subterráneo, donde son introducidos los profanos (candidatos) que han sido aceptados para ingresar a la Masonería y que constituye la primera parte de su Iniciación. En esta sala, gabinete, cámara o cuarto, hay una serie de objetos que recuerdan la muerte y tiene por objeto motivar a la meditación profunda al recipiendario sobre el poco valor del este mundo material. en esa disposición de su espíritu, escribe sus pensamientos y su testamento o última voluntad.

Este Gabinete de Reflexiones debe tener la forma de una gruta o caverna sombría, porque simboliza el centro de la tierra, el seno de la naturaleza material de donde venimos y a donde volveremos para transformarnos en polvo. El profano o candidato es introducido en este lugar sombrío para que aprenda o entienda bien que morirá y nacerá de nuevo, que iniciará una vida nueva y por lo tanto deberá morir a la vida profana y comenzar una nueva vida purificada y renovada. La Cámara de Reflexiones es el lugar donde está siendo purificado por el elemento Tierra, a fin de iniciar una nueva vida.

Esta primera fase es tomada de los Misterios Egipcios, en los cuales los candidatos permanecían aislados, rodeados de momias y emblemas fúnebres a modo de invocar la reflexión sobre el paso que iban a dar. Misterios de la Antigüedad, las Comunidades Místicas, los Templarios y los Rosacruces, y estamos empezando a comprender mejor la valiosa contribución que ellos dieron para la formación y desenvolvimiento de nuestra Venerable Institución.

Esta meditación a la que se conmina al Recipiendario una vez ingresado a la Cámara de Reflexiones tiene la finalidad de infundir respeto y meditación en ese lugar destinado a purificar su espíritu, a alterar los pensamientos de un alma, llevándole a comprender la nada de las cosas terrenales y el gran valor de las espirituales.
Corresponde al H.·. Exp.·. o Preparador conducir convenientemente la ceremonia, a fin de que no tenga nada de ridículo. Todo en la Cámara debe ser limpio, aseado, pero caracterizando bien el interior de una gruta o caverna y con la comodidad indispensable para que el recipiendario pueda meditar tranquilamente. No olvidemos que ese gabinete es el verdadero punto crítico de la Iniciación, es allí donde el recipiendario pasa por una crisis interior. Si no hubiera una verdadera meditación, si fuera hecho todo de modo que el graduante comprenda perfectamente el poco valor de las cosas profanas y el gran valor del mundo espiritual a donde él ingresará, entonces no podrá ser nunca un verdadero iniciado. El aislamiento del Gabinete de Reflexiones, sus lúgubres paredes y su silencio, representan un período de oscuridad y de silencio para el alma, que por medio de la meditación y de la concentración en sí misma, comienza a preparar un progreso efectivo y consciente que más tarde mostrará sus efectos en la vida del masón.

En este gabinete, lleno de numeros símbolos relacionados con la materia y la muerte simbólica, el recipiendario deberá llenar su testamento, que por desgracia todo se reduce a contestar algunas preguntas que en la gran mayoría de las veces el recipiendario no entiende bien o las comprende mal como me pasó a mí, cuando la verdadera finalidad no es solamente contestar las preguntas, sino hacer que el graduante exprese su opinión sobre ellas y escriba su última voluntad, su testamento. ¿Por qué?... porque es bajo la influencia del aspecto y condiciones de la cámara que él dirá la verdad. Es preciso que se le entregue una hoja de papel en blanco, con líneas, donde deberá escribir en pocas palabras su última voluntad como si fuera a morir. Por medio de este escrito tendrá la logia en estos momentos un conocimiento casi perfecto de los verdaderos sentimientos del profano. El H.·. Exp.·. le dirá que declare si hay alguien a quien tenga que pedir perdón, si tiene en su conciencia alguna cosa que le oprima para que se deshogue y quede en paz y de esta forma quedará como un verdadero testamento.

Al ingresar a la Cámara se le despojarán de todos los metales y valores que lleva consigo y el H.·. Exp.·. los recogerá y guardará cuidadosamente, así como también se le quitará parte de sus ropas para simbolizar que está siendo reducido al estado de completa desnudez y desamparo. El recipiendario debe entender que todos estos valores serán un obstáculo para su progreso y por eso se le despoja totalmente en forma simbólica de todo. La finalidad del Gabinete de Reflexiones es libertar al indiciduo de os lazos que lo atan, flasedades, inmoralidades y calumnias que solamente sirven para impedir el progreso del espíritu.

En resumen, la Cámara de Reflexiones es el lugar donde el individuo, despojado de todas las consideraciones y respetos humanos, entra para quedar en presencia de su conciencia solamente, viendo el fin material de la vida; allí su alma se abre a la verdadera realidad en la que él no tuvo tiempo de pensar cuando estaba en el mundo profano.

QQ.·. HH.·., el Gabinete de Reflexiones es el seno de la tierra, es allí donde se verifica la gestación para el nuevo nacimiento; allí un hombre muera para dar nacimiento a un hombre nuevo con nuevas ideas, nuevos sentimientos y una nueva manera de pensar y actuar. Es la parte más importante de la Iniciación sin restarle méritos a las otras; si alguien pasa por esta cámara y no renace jamás, no será un verdadero masón, sino que un masón que no entendió el gran alcance de su transformación, porque en realidad no llegó a transformarse, siguió siendo un profano.

Es preciso que las logias den la máxima atención al gabinete y que no sea solamente un lugar apropiado, sino que esté revestido de todas las condiciones necesarias para impresionar al recipiendario y hacerlo pensar, No debe ser nunca un lugar que dé la impresión de miedo o pavor.

De esta manera pues el recipiendario que ingresa a la Cámara de Reflexiones que es un templo simbólico, ingresará al seno de la madre tierra y renacerá a la vida luminosa de la Masonería luego de haber realizado los otros tres viajes para ser purificado por los otros elementos de la naturaleza, el aire, el agua y el fuego.
Carlos A. Noya (31º)







domingo, 20 de septiembre de 2009

OTORGAMIENTO DEL DON DE LA LUZ EN LA CER.·. DE INIC.·.



La Logia es esencialmente EL LUGAR DONDE SE ENSEÑA POR LA PALABRA y donde se busca la Luz, como el Evangelio de la Iniciación de Juan que identifica El Verbo (logos) con la Luz "Aquel que era Luz verdadera, que alumbra a todo hombre que viene a este mundo".
La luz en la Masonería es un término que se refiere al conocimiento iniciático, "Conocer la luz" es conocer la verdad, adquirir la conciencia de un centro (de Luz), y en consecuencia, de fuerza espiritual, la luz representa la perfección en la tarea personal a la que debe aspirar cualquier masón, la luz va ligada al concepto de viaje, de aproximación, de búsqueda; El proceso de iniciación es el paso de la noche a la luz, de la muerte a la vida.
La iniciación masónica expresa una experiencia humana, del mismo modo que la poesía, la literatura, el arte, la filosofía traducen una experiencia humana, son numerosas las obras del genio humano que nos enseñan al hombre prisionero de una situación, intentando liberarse, librarse para ir hacia la verdad, hacia la luz".
Un masón solo podrá llegar a la verdad, hacia la luz a través de todo un recorrido que le toca caminar en su propia compañía, y este camino hacia la luz de la verdad de las cosas, es difícil y sombrío, un camino de sombras veladas, de brillos, de penumbra y sus matices.
Sumergido en el camino de las sombras iniciadas para llegar a aprehender la verdad de la luz se pasa por la experiencia de la Cámara de reflexión, del mundo profano, una vez quitada la venda de los ojos uno percibe una luz débil que débilmente oscurece los objetos que nos rodean y recuerdan el paso de la muerte a la vida, y débilmente se ilumina de manera parcial inscripciones que nos alertan del compromiso que estamos apunto de acometer; Luz y color son valores que comportan la belleza de los espacios, de los objetos iluminados, más valioso es un metal cuando más goza del brillo (calidad misma de la luz), el oro es la máximo representante del brillo de la luz, y la luz otorga el grado de belleza en la percepción medieval del valor estético, los metales iluminados en su grado y calidad traducen rápidamente su valor en términos lumínicos.
En el despojo de los metales perdemos el valor de lo material, el brillo de tus riquezas es retirado por el hermano Terrible hallándote no sólo entre tus sombras, sino sin el brillo de la luz del valor de tus bienes.
Solo y desprovisto de recursos se encuentra el profano ante la mirada atenta de su sombra, de la sombra de su pasado, de la sombra de lo que uno es y a lo que uno aspira, las voces de las personas sin rostro que llegan desde el exterior de la cámara como voces de las sombras que uno se imagina.
El proceso de formación de un masón pasa por el análisis mismo de su sombra del origen de su persona, desprovisto de brillos innecesarios que perturben la inmersión en un profundo análisis de sus deberes para con los demás y de la realización de su testamento filosófico que no es más que una declaración critica de sus intenciones todavía recogidas de manera somera y atrapadas bajo la sombra que produce una vela. En la cámara de reflexión también de alguna forma debemos, despojándonos de nuestra superficie y sus valores descubrir el origen mismo de nuestras miserias, perfilar del modo más puro nuestra andadura en la masonería para así comenzar en un mundo nuevo.
Es necesario recordar la petición que el iniciado hace bajo el arco de la puerta cuando se le pregunta que, que es lo que busca, y él humildemente responde: “ la luz, venerable maestro“.
Y que es la luz, sino un tesoro de conocimientos, concentrados en lecciones de Fuerza, Belleza, Candor, en su perenne lucha contra la ignorancia, el combate a los vicios para triunfar sobre si mismo, enriqueciéndose con las virtudes capitales contra la pereza, el egoísmo, la avaricia, la ira, la gula, la lujuria, la idolatría, la prepotencia, el narcisismo, la egolatría, el fanatismo, el deseo ansioso de los bienes materiales.
Si nuestro espíritu se somete a si mismo, se somete a una autolibertad obligada de allegarse la luz, para conocerse a si mismo. Develar nuestros augustos misterios, es prepararse para erigir un pedestal a la cultura que venza a la ignorancia, al error, a los vicios y al engañoso triunfo de la indolencia que rinde culto a la deslealtad hacia nuestros ideales, para suplantarle con el oropel de una masonería raída y debilitada por quienes no trabajan, y abrumados por la falta de vocación para ser mejores, en su pereza diluyen su lamentable ocio, en un insulso e injusto fracazo, y para evitarlo, construyámonos con las magistrales columnas levantadas como arcos triunfales que guíen al neófito hacia el trono luminoso del oriente, y es que muchas veces, algunos olvidamos nuestra naturales habilidades para cincelarnos a si mismos.
Para demostrar al mundo que los masones nos amamos unos a otros, se requiere de una convicción profunda, expresada con serenidad, y con templanza, inspirada siempre en el respeto por nuestros ideales, porque la única verdad que la vida nos enseña, es que el hombre nunca llega a tener sus propias convicciones si no creé primero en la verdad de su conciencia, que son la parte esencial del ser en si mismo y que en nuestra experiencia lo podemos lograr gracias a la luz que brinda la masonería.


Q:.H:. MM:. JOSE TEODORO REUPO PERICHE
Lambayeque Lunes 14 de Setiembre del 2009


R:.L:.S:. “FRATERNIDAD Y CONCORDIA LAMBAYECANA Nº 09 R:.E:.A:.A:.

viernes, 21 de agosto de 2009

LOS TRES PASOS DEL APRENDIZ

Por el I:.P:.H:. Carlos Noya Salcedo
Sob:. Gran Com:. Sup: Cons:. Grado 33° para la República del Perú

El significado simbólico es muy simple: Nacimiento, Vida y Muerte ó Niñez, Juventud y Vejez.
Molina del Angel, en su libro Trazados Masónicos dice:
El primer paso significa el nacimiento, la primera edad de la vida, dando pasos inseguros, así comienza la vida caminando a oscuras con pasos vacilantes o indecisos.
El segundo paso se refiere al crecimiento, ya hemos crecido, ya tenemos conocimiento, conciencia de nuestros actos, conocemos el bien y el mal, pero a pesar de esto cometemos errores, hacemos las cosas para después pensarlo, debiendo pensar primero antes de realizarlas.
El tercer paso, la muerte, el fin de la jornada, tan natural como el nacer, nada se puede hacer ante este fin.
Todo este significado es normal, está en el Cat.·. del Ap.·. y en el Manual del Pr.·. Gr.·. pero profundizándolo.
Ahora bien QQ.HH. todo el simbolismo del Pr.·. Gr.·. y su lit.·. está escrita en un lenguaje simple, sencillo y comprensible, con un resultado aparente, por eso, no solo es necesario leerlo sino meditarlo profundamente, para poder encontrar su verdadera significación, o ir poco a poco descubriendo el misterioso mensaje que encierra cada palabra, cada frase, cada pensamiento, cada idea y cada párrafo litúrgico.
Con este procedimiento lograremos encontrar tres significados el literal, el exotérico y, el esotérico.
De paso QQ.·.HH.·. deseo aprovechar esta oportunidad para traer a vuestro recuerdo lo que habréis leído en diccionarios o en algunos libros calificados o especializados sobre exoterismo y esoterismo.
El esoterismo es un campo amplísimo que requiere un comienzo, ir según la historia para luego encontrarlo ya dentro del campo de la literatura. De igual modo sucede con el exoterismo, pero con la diferencia que éste, el exoterismo, se aboca a estudios de cuestiones externas como su mismo nombre lo está diciendo.
Sobre el esoterismo, les ruego me permitan decirles que la documentación que existe es amplia y variada y entre ella está el libro antiquísimo titulado "Popol Vuh" de hace veinte mil años; la Biblia, que es uno de los documentos esotéricos por excelencia y el que está mas vulgarizado (Madame Blavatsky dice que está escrito en siete claves y felíz del hombre que llegue a poseer una sola), el libro Mahabarata, el Corán, el Libro de los Muertos, La Divina Comedia de Dante, el Fausto de Goethe, la Ilíada de Homero, Las Mil y Una Noche, Cien Años de Soledad de García Márquez y La casa verde de Vargas Llosa.
En suma: El Esoterismo es el Saber Supremo y se enseña en los Colegios Iniciáticos.

LOS TRES PEQUEÑOS GRANDES PASOS
Oh Díscipulo!... dijo un viejo filósofo a su alumno, tienes tres pasos que dar, antes de llegar a la Liberación total. No te dejes alucinar por ningún miraje, y sobre todo, no permitas que tus ilusiones te engañen en esta Gran Senda de la Vida.
El Primer pequeño Gran Paso consiste en Controlarte a Tí mismo. Esto es como en la barca que ha de llevarte sobre el sobre el Océano de la Vida, hasta la otra orilla. Todo el proceso de hallar la barca necesaria, de llegar a buenas decisiones y en fin de prepararnos, prevenirnos y disponernos para la travesía, constituye lo que llamamos el primer pequeño gran paso.
Hay la necesidad de controlar nuestras emociones, nuestras pasiones, nuestros pensamientos, nuestra imaginación y deseos, nuestros vicios, impulsos y hasta nuestras aspiraciones. Tenemos la necesidad de controlarnos bien o integralmente. Todo en nosotros, los hombres lib.'. y de bb.'. cc.'. debe ser controlado, afin de que podamos llegar a conocer mejor nuestras fuerzas y poder utilizarlas en el bien. Conviene que aprendamos a controlarnos en todas las circunstancias, y, sobre todo, controlar nuestro Corazón si es capáz de odio o de sentimientos malsanos; conviene, asi mismo un buen control de nuestra Mente poniendo freno a nuestros pensamientos y aspiraciones, lo mismo que a nuestros deseos y pasiones, y, sobre todo, no permitamos herir ni con la intención a nuestros HH.'. y solo tengamos para ellos buenas intenciones y pensamientos puros y nobles.
El segundo pequeño Gran Paso consiste en la Concentración. Evitemos disipar nuestras fuerzas y actuar sin propósitos fijos, o responder a pensamientos y sentimientos indignos, destructivos o contrarios a la nobleza del Alma que debe caracterizarnos como iniciados. Concentremos nuestras energías en fines dignos y enaltecedores, procuremos, sobre todo, nunca perder de nuestra vista el norte que hemos escogido para nuestra vida.
Si el controlarse a si mismo comienza con el relajamiento muscular y nevioso y acaba en los estados de fortaleza moral dirigida, la concentración permite dar sentido a nuestras aspiraciones asi como a nuestros mejores ideales. Procuremos QQ.'. HH.'. no desviarnos de la Senda que nos traza nuestra Orden, y cada vez que se presente la oportunidad de hacer un bien, no dudemos en hacerlo, y cada vez que la oportunidad nos brinde el mejorarnos a sí mismos. ¡Hagámoslo sin que salte alguna duda!
El tercer pequeño Gran Paso consiste en meditar. MEDITAR es el pensar atinadamente y con energía, es decir, con pureza de propósito y consistencia en la aspiración. MEDITAR es descubrir facultades dentro de nuestro ser que coadyuvan y contribuyen a la realización de un ideal o de una decisión formulada.
Cuando sepamos meditar, veremos QQ.'. HH.'., que la Vida no es una serie de casualidades ni algo sin trascendencia, sino que, en realidad, tiene un Plan pre establecido y se caracteriza por una finalidad concreta. MEDITAR es descubrir, precisamente, este sentido de la vida, y templarse uno mismo en las supremas realizaciones, por medio del esfuerzo hondo, profundo, asi como integral.
No es posible concentrarse antes de haber aprendido a Controlarse debidamente. Tampoco es posible Meditar sin saber bien Concentrarse.
La Concentración es poner toda la atención sobre las necesidades de la vida; es la misma concentración que lleva el solitario pesquero que sobre una frágil barca franquea el turbulento mar. Lo importante es no dejarse amilanar ni vencer en medio de las pruebas y tribulaciones propias de la vida!! El gran deber que tenemos todos los MMas.'. es ser vencedores sobre nuestras propias limitaciones, inepcias, inconguencias, vanidades, orgullo e ilusiones.
Con Meditar HH.'. aprenderemos en fin, a guardar nuestro porte, nuestra propia personalidad y a llegar de veras y con toda seguridad, a la dirección final de nuestras supremas aspiraciones, de otro lado del océano.
Aprendamos bien esta lección y no creais que la podamos aprender en un solo día, pues para muchos de nosotros, es preciso muchas reencarnaciones para lograrla plenamente. Permitanme que os diga: No sobrestiméis vuestras posibilidades, pero, acordáos siempre que la vida es tal como la hacemos y según como la escogemos, y la eternidad queda adelante de vosotros para realizarla completamente.
Estoy seguro que vosotros estáis pensando: Que sois muy jóvenes todavia para empeñaros así? O que nosotros los Maestros como quien os habla, somos muy ancianos para eso? Pues bien, Qué importa la edad del cuerpo físico del hombre si tiene adelante de sí millones de ellos, y si, sobre sobre todo, cada uno de nosotros posee los poderes indispensables para transformar sus cuerpos?
Lo importante es, no dejarse desviar por las vanas ilusiones, y entregarse con gran decisión a tal labor. No importan los métodos, cada cual puede hacer los ejercicios que prefiera a fin de lograr los fines propuestos.
Pero los ejercicios hay que hacerlos diariamente con la seriedad de un ritual y con el tesón y celo de un genuino artífice interesado en producir una obra genial. La obra genial sois vosotros mismos y el artífice también. Sois vosotros el motivo y la meta asi como el sujeto de vuestras mismas aspiraciones y lograréis justificar vuestras aspiraciones solamente con la medida de vuestros propios esfuerzos y la sinceridad con que dedicaréis a tales conquistas. Recordad siempre que la conquista de sí mismo es la única que no provoca vicios.
Mas tarde, os aseguro que lograréis sentir a vuestro Maestro, en vuestra conciencia, que es parte de la Conciencia Universal. No se conoce nunca al Maestro hasta no comulgar con él en la Meditación que se caracteriza por la Conciencia creadora.
No pidamos nunca iluminación o despertar de conciencia. Alcancémosla por medio de nuestros Tres Pequeños Grandes Pasos.

sábado, 11 de julio de 2009

DE LA MUERTE INICIÁTICA

Por RENÉ GUÉNON (ABD AL-WAHID YAHIA)





Otra cuestión que parece tan poco comprendida como la de las pruebas por la mayor parte de aquellos de nuestros contemporáneos que tienen la pretensión de tratar de estas cosas es la que se ha llamado la "muerte iniciática"; así, nos ha ocurrido frecuentemente encontrar, a propósito de ello, una expresión como la de "muerte ficticia", la cual testimonia la más completa incomprensión de las realidades de este orden. Quienes así se expresan no ven evidentemente sino la exterioridad del rito, y no tienen ni idea acerca de los efectos que debe producir sobre quienes están realmente cualificados; de otro modo, se percatarían de que esta "muerte", lejos de ser "ficticia", es por el contrario, en un sentido, incluso más real que la muerte entendida en el sentido ordinario de la palabra, pues es evidente que el profano que muere no se transforma en iniciado por ello, y la distinción entre el orden profano (comprendiendo aquí no solamente lo que está desprovisto de carácter tradicional, sino también todo exoterismo) y el orden iniciático es, a decir verdad, la única que supera las contingencias inherentes a los estados particulares del ser y que posee, en consecuencia, un valor profundo y permanente desde el punto de vista universal. Nos contentaremos con recordar, a este respecto, que todas las tradiciones insisten sobre la diferencia esencial que existe entre los estados póstumos del ser humano según se trate de un profano o de un iniciado; si las consecuencias de la muerte, tomada en su acepción habitual, están así condicionadas por esta distinción, significa entonces que la transformación que da acceso al orden iniciático corresponde a un grado superior de realidad. Está claro que la palabra "muerte" debe ser tomada aquí en su sentido más general, según el cual podemos decir que todo cambio de estado, sea cual sea, es a la vez una muerte y un nacimiento, según se lo considere de una parte o de otra: muerte con respecto al estado precedente, nacimiento con respecto al estado consecuente. La iniciación es generalmente descrita como un "segundo nacimiento", lo que en efecto es; pero este "segundo nacimiento" implica necesariamente la muerte al mundo profano y lo sigue en cierto modo inmediatamente, puesto que no hay aquí, propiamente hablando, sino dos caras de un mismo cambio de estado. En cuanto al simbolismo del rito, estará naturalmente basado en la analogía existente entre todos los cambios de estado; en razón de esta analogía, la muerte y el nacimiento en sentido ordinario simbolizan la muerte y el nacimiento iniciáticos, siendo las imágenes que les son prestadas transpuestas por el rito a otro orden de realidad. Cabría indicar especialmente, a este respecto, que todo cambio de estado debe ser considerado como cumpliéndose en las tinieblas, lo que explica el simbolismo del color negro en relación a esto (1): el candidato a la iniciación debe pasar por la oscuridad completa antes de acceder a la "verdadera luz". Es en esta fase de oscuridad donde se efectúa lo que es denominado el "descenso a los Infiernos", del cual hemos hablado más ampliamente en otro estudio (2): es, podría decirse, como una especie de "recapitulación" de los estados precedentes, mediante el cual las posibilidades referidas al estado profano serán definitivamente agotadas, a fin de que el ser pueda desde entonces desarrollar libremente las posibilidades de orden superior que lleva en él, y cuya realización pertenece propiamente al dominio iniciático. Por otra parte, puesto que consideraciones similares son aplicables a todo cambio de estado, y los grados posteriores y sucesivos de la iniciación corresponden naturalmente también a cambios de estado, puede decirse que aún habrá, mediante el acceso a cada uno de ellos, muerte y nacimiento, aunque el "corte", si se nos permite la expresión, será menos claro y de importancia menos fundamental que en la primera iniciación, es decir, en el paso del orden profano al orden iniciático. Además, es evidente que los cambios sufridos por el ser en el curso de su desarrollo son realmente en multitud indefinida; los grados iniciáticos conferidos ritualmente, en cualquier forma tradicional, no pueden entonces corresponder sino a una especie de clasificación general de las principales etapas a cubrir, y cada uno de ellos puede resumir en sí mismo todo un conjunto de etapas secundarias e intermedias. Pero hay, en este proceso, un punto particularmente importante, donde el simbolismo de la muerte debe aparecer de nuevo en la forma más explícita; y esto requiere aún algunas explicaciones. El "segundo nacimiento", entendido como correspondiendo a la primera iniciación, es propiamente, como ya hemos dicho, lo que puede llamarse una regeneración psíquica; y es en efecto en el orden psíquico, es decir, en el orden en que se sitúan las modalidades sutiles del ser humano, donde deben efectuarse las primeras fases del desarrollo iniciático; pero éstas no constituyen un fin en sí mismas, y no son aún sino preparatorias con relación a la realización de las posibilidades de un orden más elevado, es decir, del orden espiritual en el verdadero sentido de la palabra. El punto del proceso iniciático al cual hemos aludido es aquel que indicará el paso del orden psíquico al orden espiritual; y este paso podrá ser considerado especialmente como constituyendo una "segunda muerte" y un "tercer nacimiento"( 3). Es conveniente añadir que este "tercer nacimiento" será presentado más bien como una "resurrección" que como un nacimiento ordinario, pues no se trata aquí de un "comienzo" en el mismo sentido que en la primera iniciación; las posibilidades ya desarrolladas, y adquiridas de una vez por todas, deberán volver a encontrarse tras este paso, pero "transformadas" , de forma análoga a aquella en la cual el "cuerpo glorioso" o "cuerpo de resurrección" representa la "transformación" de las posibilidades humanas, más allá de las condiciones limitativas que definen al modo de existencia de la individualidad como tal. La cuestión, reducida así a lo esencial, es en suma muy simple; lo que la complica son, como casi siempre ocurre, las confusiones que se cometen al mezclar consideraciones que en realidad se refieren a algo distinto. Es lo que se produce normalmente con el tema de la "segunda muerte", a la cual muchos pretenden unir un significado particularmente lamentable, ya que no saben hacer ciertas distinciones esenciales entre los diversos casos donde puede ser empleada esta expresión. La "segunda muerte", después de lo que acabamos de decir, no es sino la "muerte psíquica"; se puede considerar este hecho como susceptible de producirse, en un plano más o menos largo tras la muerte corporal, en el hombre ordinario, fuera de todo proceso iniciático; pero entonces esta "segunda muerte" no dará acceso al dominio espiritual, y el ser, saliendo del estado humano, pasará simplemente a otro estado individual de manifestación. Hay aquí una eventualidad temible para el profano, que tendrá todas las ventajas en ser mantenido en lo que hemos denominado las "prolongaciones" del estado humano, lo que por otra parte es en todas las tradiciones la principal razón de ser de los ritos funerarios. Pero ocurre de modo muy distinto para el iniciado, puesto que no realizó las posibilidades del estado humano sino para llegar a superarlas, y debe necesariamente salir de este estado, sin tener necesidad por otra parte para ello de llegar a la disolución de la apariencia corporal para pasar a los estados superiores. Añadamos todavía, para no omitir ninguna posibilidad, que hay otro aspecto desfavorable en la "segunda muerte", que se refiere propiamente a la "contra-iniciación"; ésta, en efecto, imita en sus fases a la verdadera iniciación, pero sus resultados son en cierto modo contrarios a ella, y, evidentemente, no puede conducir en ningún caso al dominio espiritual, puesto que no hace por el contrario sino alejar de él al ser cada vez más. Cuando el individuo que sigue esta vía llega a la "muerte psíquica" se encuentra en una situación no exactamente semejante a la del profano puro y simple, sino mucho peor, en razón del desarrollo que ha dado a las posibilidades más inferiores del orden sutil; pero no insistiremos sobre ello, y nos conformaremos con remitir a las alusiones que ya hicimos en otras ocasiones (4), pues, a decir verdad, éste es un caso que no puede presentar interés sino desde un punto de vista muy especial, y, de todas formas, no tiene absolutamente nada que ver con la verdadera iniciación. La suerte de los "magos negros", como se dice comúnmente, no les concierne sino a ellos mismos, y sería como mínimo inútil suministrar alimento a las divagaciones más o menos fantásticas a las cuales este tema da lugar a menudo; no conviene ocuparse de éstos sino para denunciar sus daños cuando las circunstancias lo exigen, y para oponerse a ellos en la medida de lo posible; y, desgraciadamente, en una época como la nuestra, estos daños están singularmente más extendidos de lo que podrían imaginar quienes no han tenido ocasión de darse cuenta de ello directamente.NOTAS:(1). Esta explicación conviene igualmente a lo referente a las fases de la "Gran Obra" hermética, que, como ya hemos indicado, corresponden estrictamente a las de la iniciación.(2). Ver L'Esotérisme de Dante.(3). En el simbolismo masónico, esto corresponde a la iniciación al grado de Maestro.Publicado originalmente en "Voile d´Isis", marzo de 1934 y retomado como capítulo XXVI de Apreciaciones sobre la Iniciación, París, 1946. Traducción del francés: Q:.H:. Joaquín Jiménez M:.M:.

miércoles, 8 de julio de 2009

¿POR QUÉ SOY UN MASÓN?


En la última tenida de mi Logia, tuve la oportunidad de escuchar la primera plancha de un Aprendiz que de rigor, burila y expone ante sus hermanos las experiencias adquiridas por haber ingresado a la masonería a través de nuestra Logia.
Como Orador dentro del Cuadro de Dignidades, tengo a bien escuchar con detenimiento el trazado a fin de poder ofrecer a solicitud del Venerable Maestro un resumen de lo expresado, fue cuando puse atención a una frase del Aprendiz relatando el momento de reflexión cuando se encontraba en el Cuarto de Reflexiones y se hace la pregunta: … ¿por qué quiero ser masón?
Luego de relatar sus experiencias por la razón cuestionada, trajo a mí el recuerdo cuando me encontré una vez en el Cuarto de Reflexiones meditando el por qué había tomado la decisión de encontrarme en ese lugar (aunque a decir verdad, el lugar no me sorprendía tanto dada la familiaridad que tenía con él desde mi niñez), pero sí en mi consciente se mantenía la idea que al fin había llegado el momento deseado por mucho tiempo y que en ese momento estaba a punto de cumplirse lo que durante toda mi vida esperé.
Pero hoy trato de resolver el dilema, cuál es el móvil que me indujo ser masón, tal vez porque tenía a mi lado principalmente a mi padre, un caballero masón, un hombre humilde, trabajador, asiduo estudioso de masonería, hombre calmo, paciente, tolerante, virtuoso y todos los demás halagos que podría mencionar con respecto de él.
Para ser masón se requiere tener las cualidades de un hombre libre y de buenas costumbres, cuyo anhelo más ferviente es perfeccionarse por medio del ejercicio de las virtudes, buscando en todo momento la Luz Divina a fin de construir su propio templo espiritual.
En virtud de lo cual, es éste el motivo por el cual deseo ser masón, luego de abandonar mi vida profana para encontrar una nueva vida llena de Luz y Verdad que va a transformarla en bien de la sociedad, sobre todo, brindando amor y caridad a mis semejantes, mis Hermanos Masones y a quien sea necesario, además de escudriñar todos los misterios de la masonería que aún me faltan por descubrir, de la naturaleza, practicar el ejercicio de las virtudes, que en verdad es bastante difícil practicarlas por excelencia dado que el mundo profano muchas veces no lo permite, pero tratamos en lo posible de hacerlo. Lo más elemental es también aprender a dominar las pasiones como medio de poder alcanzar mi propia superación espiritual.
Otra de las virtudes que he encontrado es la práctica de la Tolerancia sin límite, la política y la religión son temas que están vedados tratarlos dentro de la Logias, por medio de la tolerancia estamos resueltos a vivir alejados de toda controversia sobre estos puntos.
De acuerdo a todas estas consideraciones, he llegado pues a la conclusión que deseo ser un Verdadero Masón por ser un hombre instruido, de buena conducta, que no permita que vibre en mi corazón ninguna pasión, amante de la justicia procurando siempre la verdad, que la honradez y mi conducta siempre sean un ejemplo para los que me rodean. Considerar mi hogar como un Templo y ser un ferviente y estudioso incansable de la doctrina, practicar la humildad y la caridad en todo momento.
Abominar el mal y estar siempre pronto para correr en defensa de la virtud, amparar, respetar y aprender de los viejos, así como también aconsejar a los jóvenes, sobretodo, perdonar a todos los que me ofenden, no injuriar a nadie, ser amable y servicial con todo el mundo para conquistar el afecto de todos, no envidiar nada, no criticar nada ni a nadie ni divulgar una opinión impropia sobre persona alguna, no encolerizarme ni ser sarcástico, no hablar acerca de otra persona lo que no me atrevería a decir en su presencia, evitar las bromas pesadas y de mal gusto, no pronunciar palabras indecentes, no contradecir jamás a una persona encolerizada, mucho menos burlarme de alguien, aprender a formar mis opiniones sin ligereza, buscar siempre lo bueno de las cosas y de los seres humanos y nunca lo malo, hacer siempre el bien por el bien mismo sin mirar a quién.
Con esto pareciera ser que describo al hombre perfecto, bueno, evidentemente que a eso aspiramos aunque no vamos a alcanzar nunca esa perfección, pero en toda la carrera de mi vida, que aún me queda, trataré de acercarme un poco más a esa perfección en la medida que se cumpla cada una de estas metas.
He aquí pues, algunos de las respuestas de por qué quiero ser masón, considero que es solo por medio de la masonería que puedo conseguirlo, dado que en la vida profana es imposible poder aplicar todas estas virtudes por sí mismo. Sin encontrar la verdad en la Luz de los Templos jamás podremos encontrarnos nosotros mismos.
Carlos A. Noya 14º