Se me ha solicitado hacer una plancha sobre mi iniciación, que mas bien podría decir re-iniciación a la Masonería, institución de fraternidad universal, esencialmente filantrópica, filosófica y progresiva, que proclama la existencia de un principio creador bajo el nombre de G:.A:.D:.U:. y tiene por fundamentos la tolerancia mutua, el respeto de sí mismo y de los demás y la libertad absoluta del pensamiento y de la conciencia.
Decir en cortas reflexiones mis experiencias de la iniciación, que por cierto, solo una de ellas ha calado mi conciencia por ser la primera vez que me
sometía para conocer los ritos simbólicos de la iniciación. Es por ello que voy ha hacer un relato de estas humildes impresiones que no dejarán de marcar un hito en mi nueva vida, dado que somos cognición, emoción y motivación, sé que uno nunca podré olvidar los emocionantes momentos en que solicité ver la luz y me fuera concedida.
Con respecto a la cognición, no podemos dejar de lado nuestro mapa mental, nuestras experiencias y conocimientos fluyen intentando dar una respuesta o sentido a la vida, comprendiendo la búsqueda de ese sentido que en este momento me sugería, obviamente debía rectificarlo en la búsqueda de la verdad, tal y como reza la alquímica fórmula de VITRIOL (Visita Interiora Térrea, Rectificando Invenies Occultum Lápide), es decir, Visita en el Interior de la Tierra, Rectificando Encontrarás la Piedra Escondida.
En otro orden de asuntos, también debo hablar del plano o esfera de lo afectivo, donde un cúmulo de emociones conmovieron mí ya alterada y agitada excitación. No cabe duda que desde que decidí llamar a la puerta y al escuchar las voces que provenían desde el interior del Tem:. El estrepitoso diálogo de los VVig:. Que al estallar sus malletes contra el púlpito se preguntaban uno al otro ¿quién toca profanamente las puertas del Tem:.? y a su vez el V:.M:. en forma airada, sorprendente y a viva voz preguntó: ¿quién es el que osa interrumpir nuestros augustos trabajos?...El solo haber provocado esta inquietud después de mi desordenado toque a la puerta, me producía una enorme emoción que en ese preciso instante, sabía que mi proceso de iniciación estaba dando su inicio.
¿Qué significaba para mí ser masón?... Pues básicamente en tres puntos (y nunca mejor dicho), en primer lugar reconocer, localizar y medir en mí toda una serie de abruptas aristas asimétricas que esperan ser talladas con certeza y constancia, en segundo lugar tener el vigor de realizar sin desfallecer ese cometido y por último, poseer la preparación y el conocimiento necesario para realizarla con acierto.
Tres condiciones que guardan cierto paralelismo con la estructura tripartita del alma del Aristocles de Atenas (cuya admiración me inclina a desear su nombre como simbólico cuando llegue el momento de ello), y también guarda una sorprendente similitud con la tríada que conforman las herramientas que como aprendiz tengo y debo trabajar: la regla de 24 pulgadas, el mazo y el cincel.
Pues entonces ya comprenderán mi V:.M:. y HH:.MM:. lo que este ilusionado Ap:. Vivió en el día de su iniciación, debo comenzar con el relato del cuento de Las Aventuras de Pinocho, que en mi niñez produjo un fuerte impacto sin comprender el significado del mensaje masónico que traía dentro, de la pluma de un connotado masón nacido en Florencia, Italia, en 1886, influido por los ideales políticos de Giusseppe Manzini y que plasmara en sus obras la doctrina liberal de este gran líder de la Italia Unificada, me refiero a Carlo Callodi y que más adelante, en el meridiano del siglo pasado, otro ilustre masón llevara a la pantalla grande en forma de dibujos animados, Walt Disney, en donde la vida de este muñeco de madera, en donde el Hada Azul le da vida y pone a un diminuto grillo llamado Pepe como su conciencia, atraviesa por una serie de pruebas profanas llenas de vicios y pasiones, acabando posteriormente en el estómago de una ballena y que alumbrado por una misteriosa luz y rodeado de despojos humanos, que nos recuerda la Cámara de Reflexiones, en donde analiza su vida profana y reflexiona con un arrepentimiento siendo exaltado posteriormente por la misma Hada Azul a una nueva vida por su heroísmo, ya no como un muñeco, sino como un niño.
Así es como realmente comprendí y encontré el verdadero significado de la palabra VITRIOL, fórmula que he estudiado y analizado en varias ocasiones durante mis ocupaciones profanas, es en este momento que el famoso secreto masónico, que por supuesto deseaba, no era otro que el reconocer, comprender y poder vivir tantos símbolos, signos y fórmulas que desde la profana vida carecen de sentido. Allí comenzó mi rectificación, tanto en el íntimo ejercicio de pensar y elaborar mi testamento filosófico como en la larga espera en esa fría gruta, semi descubierto, despojado de mis metales para hacerme sentir humilde, frente a despojos humanos que me hacían reflexionar sobre el propósito de la vida y contestar a las preguntas de dónde venimos, por qué estamos aquí y hacia donde vamos, sin nada proveniente del mundo profano, sin mas compañía que mi conciencia misma.Por otra parte, al abrirse la puerta y permitírseme mi entrada al Templo, mi situación, los símbolos que se daban en mí, la cuerda, las vestiduras, el pié descalzo, en fin, una puesta en escena estética en el originario sentido griego de sensibilidad, me pregunté: ¿por qué mi llamada ha sido aceptada?, ¿por qué me permiten entrar?... Eso es algo que aún me pregunto y estoy tratando de descubrir con la ardua investigación y estudio personal y que así mismo espero que mis QQ:.HH:. me ayuden a encontrar la respuesta. Luego frente al interrogatorio del V:.M:., los tres tortuosos viajes, saborear lo dulce y amargo, someterme a la prueba del agua y el fuego, sobretodo, lo más emocionante aún del ritual, hacer el juramento que no puedo olvidar jamás frente a las tres luces mayores del Altar o Ara y que al fin se me haya despojado de la siniestra venda para poder ver la luz, e
n que con mucha dificultad pude observar a mis HH:. blandiendo sus aceros como muestra que serían ellos mismos los que me ajusticiarían si violase mi juramento, hasta culminar con el toque de la espada flamígera sobre mis hombros y cabeza seguidos del triple toque del mallete del Venerable para entonces ser investido del mandil blanco de piel de cordero que debo portar con la Babeta levantada, de suerte que el conjunto, formará una figura de cinco ángulos con el vértice culminando hacia arriba, símbolo del arduo trabajo que me resta por hacer para perfeccionar mi ser y servir a la humanidad como un perfecto masón.
Decir en cortas reflexiones mis experiencias de la iniciación, que por cierto, solo una de ellas ha calado mi conciencia por ser la primera vez que me
Con respecto a la cognición, no podemos dejar de lado nuestro mapa mental, nuestras experiencias y conocimientos fluyen intentando dar una respuesta o sentido a la vida, comprendiendo la búsqueda de ese sentido que en este momento me sugería, obviamente debía rectificarlo en la búsqueda de la verdad, tal y como reza la alquímica fórmula de VITRIOL (Visita Interiora Térrea, Rectificando Invenies Occultum Lápide), es decir, Visita en el Interior de la Tierra, Rectificando Encontrarás la Piedra Escondida.
En otro orden de asuntos, también debo hablar del plano o esfera de lo afectivo, donde un cúmulo de emociones conmovieron mí ya alterada y agitada excitación. No cabe duda que desde que decidí llamar a la puerta y al escuchar las voces que provenían desde el interior del Tem:. El estrepitoso diálogo de los VVig:. Que al estallar sus malletes contra el púlpito se preguntaban uno al otro ¿quién toca profanamente las puertas del Tem:.? y a su vez el V:.M:. en forma airada, sorprendente y a viva voz preguntó: ¿quién es el que osa interrumpir nuestros augustos trabajos?...El solo haber provocado esta inquietud después de mi desordenado toque a la puerta, me producía una enorme emoción que en ese preciso instante, sabía que mi proceso de iniciación estaba dando su inicio.
¿Qué significaba para mí ser masón?... Pues básicamente en tres puntos (y nunca mejor dicho), en primer lugar reconocer, localizar y medir en mí toda una serie de abruptas aristas asimétricas que esperan ser talladas con certeza y constancia, en segundo lugar tener el vigor de realizar sin desfallecer ese cometido y por último, poseer la preparación y el conocimiento necesario para realizarla con acierto.
Tres condiciones que guardan cierto paralelismo con la estructura tripartita del alma del Aristocles de Atenas (cuya admiración me inclina a desear su nombre como simbólico cuando llegue el momento de ello), y también guarda una sorprendente similitud con la tríada que conforman las herramientas que como aprendiz tengo y debo trabajar: la regla de 24 pulgadas, el mazo y el cincel.
Pues entonces ya comprenderán mi V:.M:. y HH:.MM:. lo que este ilusionado Ap:. Vivió en el día de su iniciación, debo comenzar con el relato del cuento de Las Aventuras de Pinocho, que en mi niñez produjo un fuerte impacto sin comprender el significado del mensaje masónico que traía dentro, de la pluma de un connotado masón nacido en Florencia, Italia, en 1886, influido por los ideales políticos de Giusseppe Manzini y que plasmara en sus obras la doctrina liberal de este gran líder de la Italia Unificada, me refiero a Carlo Callodi y que más adelante, en el meridiano del siglo pasado, otro ilustre masón llevara a la pantalla grande en forma de dibujos animados, Walt Disney, en donde la vida de este muñeco de madera, en donde el Hada Azul le da vida y pone a un diminuto grillo llamado Pepe como su conciencia, atraviesa por una serie de pruebas profanas llenas de vicios y pasiones, acabando posteriormente en el estómago de una ballena y que alumbrado por una misteriosa luz y rodeado de despojos humanos, que nos recuerda la Cámara de Reflexiones, en donde analiza su vida profana y reflexiona con un arrepentimiento siendo exaltado posteriormente por la misma Hada Azul a una nueva vida por su heroísmo, ya no como un muñeco, sino como un niño.
Así es como realmente comprendí y encontré el verdadero significado de la palabra VITRIOL, fórmula que he estudiado y analizado en varias ocasiones durante mis ocupaciones profanas, es en este momento que el famoso secreto masónico, que por supuesto deseaba, no era otro que el reconocer, comprender y poder vivir tantos símbolos, signos y fórmulas que desde la profana vida carecen de sentido. Allí comenzó mi rectificación, tanto en el íntimo ejercicio de pensar y elaborar mi testamento filosófico como en la larga espera en esa fría gruta, semi descubierto, despojado de mis metales para hacerme sentir humilde, frente a despojos humanos que me hacían reflexionar sobre el propósito de la vida y contestar a las preguntas de dónde venimos, por qué estamos aquí y hacia donde vamos, sin nada proveniente del mundo profano, sin mas compañía que mi conciencia misma.Por otra parte, al abrirse la puerta y permitírseme mi entrada al Templo, mi situación, los símbolos que se daban en mí, la cuerda, las vestiduras, el pié descalzo, en fin, una puesta en escena estética en el originario sentido griego de sensibilidad, me pregunté: ¿por qué mi llamada ha sido aceptada?, ¿por qué me permiten entrar?... Eso es algo que aún me pregunto y estoy tratando de descubrir con la ardua investigación y estudio personal y que así mismo espero que mis QQ:.HH:. me ayuden a encontrar la respuesta. Luego frente al interrogatorio del V:.M:., los tres tortuosos viajes, saborear lo dulce y amargo, someterme a la prueba del agua y el fuego, sobretodo, lo más emocionante aún del ritual, hacer el juramento que no puedo olvidar jamás frente a las tres luces mayores del Altar o Ara y que al fin se me haya despojado de la siniestra venda para poder ver la luz, e
n que con mucha dificultad pude observar a mis HH:. blandiendo sus aceros como muestra que serían ellos mismos los que me ajusticiarían si violase mi juramento, hasta culminar con el toque de la espada flamígera sobre mis hombros y cabeza seguidos del triple toque del mallete del Venerable para entonces ser investido del mandil blanco de piel de cordero que debo portar con la Babeta levantada, de suerte que el conjunto, formará una figura de cinco ángulos con el vértice culminando hacia arriba, símbolo del arduo trabajo que me resta por hacer para perfeccionar mi ser y servir a la humanidad como un perfecto masón.Carlos A. Noya 14º
Logia Lautaro # 23 Panamá, 26/02/2008 e:.v:.
Logia Lautaro # 23 Panamá, 26/02/2008 e:.v:.
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